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Guerreros del pasado

Doce aficionados a la esgrima antigua ofrecen una exhibición de esta insólita modalidad en el frontón de Muskiz

JON FERNÁNDEZ/BARAKALDO

COMBATE. Dos aficionados cruzan sus espadas durante la exhibición celebrada en el frontón de Muskiz. / JORDI ALEMANY

Alatriste ya tiene herederos. Entusiasmados por espadachines como el personaje de Arturo Pérez Re-verte, un grupo de jóvenes acaba de rescatar las legendarias técnicas de lucha del medievo. En mayo, ocho aficionados se unieron para crear la Asociación Vizcaína de Esgrima Antigua. Apenas conocían el mundo de la lucha con espada. Devoraron libros y ma-nuales de esgrima del siglo XV. Algunos estaban en alemán, otros en italiano. Pero se lanzaron a la aventura. Después de varias semanas de entrenamientos, ayer se dieron a conocer en Muskiz. Doce personas se batieron en duelo en una peculiar exhibición, al más puro estilo de los caballeros de la Edad Media y el renacentismo.

Espadas, escudos, cascos, armaduras... El frontón de la localidad minera regresó al Siglo de Oro. El escenario y un moderno castellano delataron a los protagonistas. No eran 'mosqueteros'. «Tiramos a dar, aunque con cuidado y debidamente protegidos», revela José Ángel del Estal. Este joven de Trapagaran fue uno de los impulsores de la idea. Su afición por los castillos y el mundo medieval le llevaron a conocer la esgrima antigua. Descubrió su existencia en un foro de Internet. Ahora, se afana por aprender. «Queremos devolverle el honor que las armas de fuego le arrebataron», proclama.

Estilo alemán

Lo primero que hicieron es adoptar un estilo. Apostaron por el alemán. «Es más contundente, rápido», precisa Del Estal. Para evolucionar, los aprendices vizcaínos se han basado en un libro de Sigmund Ringeck. El resto de los aficionados españoles se inclinan más por la clase y técnica de la escuela italiana. Las diferentes tendencias no impiden los retos entre ellos. Se lucha con reglas libres, aunque las peleas no suelen sobrepasar los cinco minutos. Valen los escudos, las manos e in-cluso las dagas para deleitar al público y tumbar al contrario.

Para batirse en duelo, basta con tener una espada. Vale cualquiera. Algunas pueden llegar a pesar hasta más de dos kilos y medir 1,20 metros. Hay pocos fabricantes, pero uno de los más afamados regenta la 'Mimes de Azzaria' en Toledo. Es una fragua al más puro estilo del siglo XVI. «Son espadas de acero y vienen a costar 150 euros, si bien las hay más caras. Depende mucho de las empuñaduras», detalla el propietario de la fábrica manchega, Julio Ramírez.

 

Fuente: www.elcorreodigital.com